Después de una larga deliberación, amenizada por odaliscas danzando y sirviendo hidromiel, los dioses han decidido ampliar su radio de acción. Consideran que la literatura en prosa y verso no alcanzan para generar las dádivas de sus seguidores, por eso incluirán los artículos periodísticos, relatos, crónicas y demás muestras de su elocuencia y poder creativo. Bienvenidos a la remodelación, sigan y deleitense con las creaciones de sus dioses.

jueves, 3 de marzo de 2011

LA ETERNIDAD DEL RECUERDO



Recordar es vivir, una frase que carece de sentido en un mundo cada vez más acelerado, donde lo que importa es llegar rápido a ese futuro promisorio que se vislumbra en el horizonte, convirtiendo el presente en un manchón borroso y haciendo del pasado una imagen indescifrable que es muy difícil recordar. El director italiano, Giuseppe Tornatore, con la película Nuovo Cinema Paradiso, nos regala dos horas de pausa, donde el resto del mundo se paraliza y no existen el tiempo ni el espacio, solamente está la conexión entre la audiencia y el filme, el vínculo sentimental que nos une y hace que, por unos momentos, podamos evocar vívidamente todos esos recuerdos guardados que antes eran muy difíciles de ver.

Nuovo Cinema Paradiso toma el nombre del teatro que queda en el pueblo siciliano donde se desarrolla la mayoría de la historia, y cuenta la vida de Toto, un niño en la Italia de la posguerra, que aprende en su pueblo natal el arte de proyectar las películas, gracias a su terquedad e insistencia, ayudado por Alfredo, su maestro en la proyección y cuidado de los filmes que llegan al pueblo. Así transcurren los primeros años de la vida de Toto hasta convertirse en un adolescente amante del cine. Ahí conoce a Elena, su primer amor, a la postre el único amor verdadero en su vida, pero como sucede en muchos casos, el destino se encargaría de separarlos, haciendo que un Toto ya entrando en la adultez, viaje a Roma, por consejo de su amigo Alfredo, con la promesa de regresar jamás a Giancaldo, su pueblo natal.

La clave de esta película está en el regreso de un Toto maduro. Después de 30 años alejado de Giancaldo y su gente, vuelve para el funeral de su viejo amigo Alfredo. De golpe se reencuentra con todo eso que había dejado atrás. Como un baldado de agua fría, todos los recuerdos le caen encima, se agolpan. Es ahí donde la audiencia siente lo que el personaje, pero trasladado a las vivencias de cada uno. La música de Ennio Morricone transforma la atmósfera. Nos acelera o relaja el corazón mientras las imágenes pasan, haciendo que al final los ojos se agüen, y no se pueda evitar que una lágrima salte al vacío, eternizando el recuerdo.

LA HISTORIA DE COLOMBIA ESTÁ ESCRITA CON SANGRE

“La historia de Colombia está escrita con sangre”, le escuché decir una vez a Sergio Fajardo mientras estaba de campaña presidencial. Al principio creí que era un poco fatalista, que esta nación de gloria inmarcesible y júbilo inmortal no podía estar enmarcada por ríos de sangre y guerras fratricidas. Al finalizar el conversatorio, me levanté de la butaca y salí del auditorio con una desazón en el pecho, como a quien le dicen algo que ya sabía en lo más profundo de su ser, y no es sino hasta que otra persona lo dice que caemos en cuenta, se nos despierta esa bestia dormida que llevábamos dentro, arañándonos el estómago con sus certezas.

Pensándolo bien, con más calma, después de haber meditado, Colombia, desde la llegada de los españoles, nunca ha conocido la paz. Tal vez por eso es que nunca la encontramos en nuestra búsqueda incesante, ¿Cómo encontrar algo que nunca hemos perdido, que no conocemos, que no sabemos cómo es? Sería bueno que alguna madre colombiana lanzara esa frase lapidaria: “No busques lo que no se te ha perdido”.

El error en Latinoamérica es que hemos tenido que vivir en 500 años lo que Europa vivió en 2000, que todas nuestras instituciones estatales son importadas, la democracia, los partidos políticos, las ideologías, todo viene de la civilización europea con escala en Norte América. No digo que sea malo, pero es importante que al tomar prestado algo, lo sepamos adaptar a la realidad social, económica, política y cultural que se vive en Colombia,

El daño ya está hecho, debemos seguir recorriendo el camino que nos vimos forzados a tomar, sólo queda esperar que en algún momento de la evolución histórica podamos nivelarnos y estar en igualdad de condiciones con las grandes potencias. Tal vez en esa nivelación podamos encontrar lo que no se nos ha perdido, pero esta vez sin los efectos premonitorios nocivos, sino la paz que no conocemos, pero que ansiamos disfrutar de un vez por todas, para cambiar la tinta con la que se ha escrito la historia de Colombia hasta ahora.

sábado, 4 de septiembre de 2010

Bonitas y feas: Mutualismo femenino

Estudio realizado en la Universidad Tête à Chat, ubicada en la Insula de Barataria

Entre las mujeres existe una relación de mutualismo. El mutualismo es una interacción biológica en la que ambos organismos de una relación íntima obtienen algún grado de beneficio. el mutualismo suele ser temporal y no obligatorio.

Según el socio-antropólogo D.S. Ragnarok, las mujeres andan en grupos pequeños de 3 o 4 integrantes, máximo 5, a su vez, estos grupos se dividen en grupos más pequeños de 2 o 3 integrantes llamados los de "las mejores amigas". Estos grupos de "las mejores amigas" desarrollan una relación de mutualismo, en donde unas se benefician de otras en un acuerdo tácito. Ragnarok continúa diciendo que en este tipo de relaciones la mujer bonita se hace amiga de una mujer menos agraciada (fea) para sobresalir, para hacerse notar más, para brillar; del otro lado la mujer menos agraciada (fea) se hace amiga de una mujer bonita para absorber un poco de su belleza, como dice este socio-antropólogo, para dejar de ser un moco en la pared y convertirse en un lunar junto a la boca de la mujer bonita.

Argumenta este autor griego con ascendencia escandinava, que existen dos casos que sustentan su teoría. El primero de estos casos es cuando dos mujeres bonitas se hacen amigas. Al ser ambas bonitas se eliminan entre sí, se excluyen porque los hombres no sabrían a cual de las dos podrían invitar a salir, por miedo a "quemarse" con alguna al invitar a la otra. Llegaría un momento en el que ambas mujeres empezarían a envidiarse, a mentirse, y muy seguramente terminarían compartiendo uno que otro novio, lo que llevaría al fracaso de su relación de mutualismo. El segundo caso es cuando dos mujeres poco agraciadas (feas) se hacen amigas. Al ser ambas poco agraciadas (feas) no existe un conjunto armonioso, no hay gracia, serían dos mocos pegados en la pared, o un par de chicles debajo de las butacas de algún cine de mala muerte. La una no le serviría en algo a la otra porque ningún hombre se les acercaría, al menos por voluntad propia y estando consciente de lo que hace. En cambio cuando una mujer bonita y una mujer poco agraciada (fea) se hacen amigas, se crea un equilibrio perfecto, una sincronización única y la inigualable combinación de mente y cuerpo. La mujer bonita aprovecha la oportunidad de brillar al lado de la menos agraciada (fea), los hombres sólo llegan a conquistarla a ella y no tiene que sentir envidia o preocuparse por compartir algún novio; por otro lado, la menos favorecida (fea) conoce nuevas personas que la tienen en cuenta y si, por cosas del destino, la bonita le rompe el corazón a uno de sus pretendientes, este irá a llorarle a su amiga y de pronto, hasta pueden terminar juntos en algún sitio barato, creado para practicar las artes amatorias clandestinas, porque el joven se da cuenta, en medio de su dolor, que la niña menos agraciada (fea) es buena gente. Una vez que ambas mujeres obtienen lo que quieren, simplemente se distancian de a poco hasta que la "amistad" que las unía se disuelve como la niebla cuando aparece el sol.

Esta teoría ha generado polémicas. Sus detractores, en su mayoría mujeres, afirman que no es cierto que tal relación de mutualismo exista. Que las mujeres en el caso de que sean feas no buscan amigas bonitas y en el caso de que sean bonitas no buscan amigas feas para ser favorecidas en uno u otro sentido, anteriormente expuestos. Que las relaciones entre mujeres se basan en una amistad sincera, y en el afecto que se puede generar por las vivencias compartidas a lo largo de los años.

La validez de estas refutaciones se tambalea cuando dice el autor que todas las relaciones humanas se basan en el mutualismo, sin importar las diversas razones que tengan dos personas para hacerse amigas o para iniciar una relación afectiva distinta a la amistad. Las personas a las que no les gusta estar solas y se juntan, el hombre maduro con dinero que busca cariño y la jovencita que se lo puede brindar a cambio de comodidades que nunca ha tenido, el hijo que saca buenas calificaciones para que el padre alardee y se sienta orgulloso a la vez que le entrega lujos como recompensa. Por muy diversos que sean los casos, siempre va a existir un común denominador: el mutualismo. En el caso que expone Ragnarok en su teoría, se nota aún más.

El problema de aceptación que presenta esta teoría radica en dos puntos trascendentales. El primero de estos puntos es que ninguna mujer acepta que es amiga de otra porque es fea o bonita y eso ayuda a su imagen ante los demás de una u otra forma, es decir, una mujer bonita no aceptará que es amiga de la menos agraciada (fea) porque eso incrementa su belleza y notoriedad frente a los demás, y la mujer menos agraciada (fea) no aceptará que es amiga de la mujer bonita para que su popularidad aumente y los hombres se den cuenta de que existe más allá de las películas de terror. El segundo punto es que esta relación de mutualismo es un acto inconsciente, es decir, que una mujer no entabla amistad con otra a sabiendas de que ambas se van a beneficiar de una u otra forma anteriormente expuestas. El autor afirma que existe un pacto contenido y disimulado en lo más recóndito de la mente femenina, que se desarrolla en los albores de la adolescencia y alcanza su punto máximo en el comienzo de la adultez y se extingue cuando se alcanzan compromisos como el matrimonio.

Recientemente se tuvo conocimiento de un caso de perfecto equilibrio femenino. Dos amigas, una bonita y una poco agraciada (fea), terminaron una relación de amistad que las había unido durante largo tiempo, aunque parecía que esa "amistad" iba a permanecer incólume al paso del tiempo. Una relación que las había beneficiado en uno u otro sentido, que les había dado frutos muy jugosos. En el momento en que esta relación terminó, la mujer poco agraciada (fea) empezó una campaña desprestigiante en contra de su antigua amiga, haciendo circular rumores que afirmaban que su amiga concedía con facilidad sus favores carnales, si el pretendiente demostraba ser de boyante estatus económico y se movilizaba en un vehículo llamativo. En represalia por el escarnio público al que estaba siendo sometida, la mujer bonita se desgañitó esparciendo la afirmación que su antigua "amiga", cuando ella rechazaba a algún pretendiente, y estos se acercaban a la mujer poco agraciada (fea) en busca de consuelo y consejo para solucionar su pena, aprovechaba para emborracharlos y valerse de su estado de indefensión e inconsciencia para obtener placeres carnales. La pregunta es ¿Donde queda esa amistad verdadera y sincera? Una vez que la una no le sirvió a la otra, se olvidaron del vínculo que alguna vez las unió.

El resultado de que queda después de mucho observar y meditar sobre el comportamiento de las mujeres expuesto en este texto, es que los hombres nunca deben despreciar la amistad de una mujer fea, porque siempre tendrá una amiga bonita que te puede presentar.


Nieve en el corazón


Sebastián pisó un ala de su sombrero para evitar que siguiera volando calle abajo. Lo tomó con fuerza y lo sacudió energicamente contra su pierna para quitarle la nieve. Mientras volvía a ponerlo sobre su cabeza, pensó que era la nevada más fuerte que había visto en los 30 años que llevaba viviendo en Garden City. El viento soplaba fuerte, inclemente con los peatones que se habían aventurado a salir de sus casa a pesar del pronóstico del clima, anunciado en el noticiero de la mañana. Sebastián maldijo su mala estrella y se aferró a su gabardina como un naufrago a una tabla. Se había desviado tres cuadras de su destino, apuró el paso porque necesitaba llegar antes de que anocheciera.

Sus zapatos de charol negro se hundían en los 15 centímetros de nieve que habían caído durante todo el día. Calado hasta los huesos por el frío de la ventisca y la humedad en sus pies, Sebastián divagaba sobre los acontecimientos de la última semana. La tormenta era una perfecta alegoría del amor en su vida. Había llegado con una fuerza imparable, desbocado, sin importarle que estaba pasando en su vida, y al final, pasaría, terminaría repentinamente, tal como había comenzado, dejando tras de sí la desolación de las calles abandonadas, el rastro de las huellas de los caminantes solitarios como heridas profundas. Sebastián no pudo menos que sonreír al llegar a la puerta de sus casa, por fin estaría a salvo, todo había terminado.

viernes, 18 de junio de 2010

ADIÓS MAESTRO


Adiós maestro, usted nunca me vio, nunca me dio clases, y estoy totalmente seguro que jamás supo de mi existencia, pero lo considero mi maestro. Físicamente no estuvimos frente a frente, pero yo sentía que usted estaba a mi lado cada vez que leía una de las líneas, que magistralmente creó en cada una de sus obras. Con los ojos humedecidos lamento profundamente su partida. Usted para mi era el más grande escritor en lengua latina, y aunque no tuve la oportunidad de decírselo en la entrevista que tantas veces soñé con hacerle, hoy se lo digo con la esperanza de que mis palabras lleguen a sus oídos allá en el cielo. Sé que es irónico por su condición de ateo, pero sé que aunque usted no creía en el Dios de las masas, mi Dios si creía en usted, sino no habría forma de explicar el porque de tan magnífico DON que le fue otorgado. No me quiero despedir sin antes agradecerle. Gracias maestro. Gracias por compartir con nosotros esa fuente inagotable de imaginación que tenía en su cabeza, gracias por hacernos saber que ninguna idea por muy descabellada que sea , debe ser desechada, sobre todo cuando se tiene la habilidad para escribirla y deleitar al mundo. Gracias maestro por devolverme la esperanza y las ganas de escribir, por demostrar que nunca se es demasiado viejo para comenzar en el arte de la escritura. Gracias maestro, y ahora que tiene a Dios al lado, pregúntele todas esas cosas que la literatura no pudo responderle, y que todos tendremos ocasión de conocer cuando vayamos a compartir la vida eterna con nuestro padre. Adiós maestro

sábado, 20 de febrero de 2010

Historia de amor y odio por la "decepción" Colombia

A falta de poco más de 100 días para el mundial
Hay un refrán que dice, "del odio al amor hay un solo paso". Eso es lo que cada colombiano, amante del fútbol y con sentido patriótico, ha experimentado en cada partido que ha visto jugar a la selección Colombia en las tres últimas eliminatorias para clasificarse al mundial. Es imposible no montarse en un carrusel de emociones cuando juega la selección, o perder la noción de la delgada línea que divide al odio y al amor.Cada eliminatoria empezamos con la esperanza de que podemos clasificar, de que el mundial está al alcance de nuestras manos, sentimos que lo tocamos, casi podemos escuchar nuestro himno sonar en los partidos, llegamos hasta el último juego con la ilusión de que es posible, que por fin lo lograremos pero se desvanece en nuestras manos con el pitido final, y quedamos destrozados repitiendo la clásica frase: "Será la próxima".
Nuestro país está pasando una gran sequía de resultados internacionales en el fútbol. Desde que el Once Caldas ganó la Copa Libertadores de América en el año 2004, colombia no ha conseguido triunfos que permitan colocar nuestro fútbol en la élite del mundo. Es triste y frustrante ver como, año tras año, los equipos colombianos son eliminados en la Copa Libertadores y en la compa Sudamericana sin alcanzar instancias definitorias, y es más frustrante aún, ver como después de la Copa América de 2001, la selección nacional no ha tenido logros internacionales. Cuando álgo así pasa es lógico que se busquen culpables, que aparezcan los responsables de esta debacle, las razones por las cuales estamos sumidos en un desastre futbolístico.
Que será lo que le pasa al fútbol nacional? Será cuestión de genética? Será cuestión deportiva, de la dirigencia, de los propios jugadores? Son preguntas comunes y corrientes que nos hacemos todos pero no sabemos cual de todas esas opciones podemos escoger, podrían ser todas, alguna o ninguna. Lo cierto es que la mentalidad del colombiano está hecha para la mediocridad, no digo que sea bueno pero es la realidad. Una muestra clara de eso es el conformismo con el cuarto puesto que ocupó la selección Colombia sub-17 en el mundial de Nigeria. Si seguimos pensando que un cuarto puesto es bueno, seguiremos con la misma idea mediocre y seguiremos obteniendo resultados mediocres. Los jugadores necesitan confianza en sus capacidades, los técnicos deben inocularles la idea de que son tan buenos como cualquier jugador de las ligas de Europa, y que tenemos lo necesario para lograr grandes cosas, pero todo pasa por un cambio de mentalidad.
Tratando de olvidar estos sinsabores, me topé en internet con un capítulo de El siguiente programa de Martín de Francisco y Santiago Moure, llamado "Fracasamos otra vez rotundamente". Este capítulo trata sobre el fracaso de nuestra selección en el mundial de Frnacia 98. En la última escena, cuando regresan de Francia, les preguntan si deberían traer un técnico extranjero para que dirija la selección Colombia, el personaje de Moure contesta "no solamente deberían traer un técnico extranjero, sino toda la dirigencia extranjera, los jugadores extranjeros, y, de ser posible, 34 millones de extranjeros (en esa época era el número de habitantes del país) que poblaran Colombia, mientras nosotros marcharemos hasta las profundidades del mar, hasta ahogarnos. Yo prefiero pensar que en nuestro país hay suficiente talento humano para lograr grandes cosas en el fútbol, sino, sería bueno empezar a tomar clases de natación, por si acaso.

lunes, 15 de febrero de 2010

De paseo por el museo El Prado
















(Lucía Duque)
Ahí estábamos, dispuestos a iniciar una "conversación" por el medio menos recomendable para hablar con alguien y, sin embargo, el más utilizado por las personas por su facilidad para comunicar a largas distancias. Virtualmente sentados frente a frente, gracias a la magia de la tecnología podíamos observarnos y escucharnos a través de un computador. Carmen Lucía duque Zurita es un nombre que muchos desconocen en Colombia, la tierra que la vio nacer hace 25 años en Cartagena de Indias, pero que en España empieza a adquirir un espacio y un reconocimiento entre los pintores de una nueva generación. Lucía (así prefiere que la llamen) se fue con sus padres, desde que tenía 4 años, a vivir a Málaga, al sur de España, desde entonces no había regresado a Colombia, hasta principios de 2008, cuando decidió volver a su tierra natal para reencontrarse con sus orígenes.


La ventana del computador me mostraba a una joven atractiva, de cabello negro, largo, su voz es cálida, invita al diálogo, a la complicidad virtual. Su nariz es fuerte, prominente, sus ojos son claros y su boca dejaba escapar una sonrisa a cada pregunta. Me pidió que camináramos por el museo de El Prado en Madrid, uno de sus sitios favoritos porque se siente como en casa. Con el poder de la tecnología estábamos a un solo clic del destino deseado. Paseamo por salas con pintores desconocidos para mi, pero ella reconocía en cada cuadro, en cada pincelada las técnicas que aprendió en la escuela de artes de La Palma (Madrid) cuando estudió Diseño y artes aplicadas al muro, pero fue su abuela quien la inició en el mundo del arte y la pintura, fue su primera maestra cuando tenía 7 años y desde entonces supo que iba a ser pintora.


Nos detuvimos frente a uno de sus cuadros favoritos, Las hilanderas de Velázquez, mientras admirábamos el cuadro me contó que la pintura se había convertido en una necesidad de expresión para ella, más allá de hacerlo porque le gusta, su motivación real es todo lo que lleva guardado, que la gente cuando vea uno de sus cuadros o murales no se fije solamente en que es bonito que es impactante, sino que vean un mensaje escondido detrás de cada trazo, de cada pincelada, además, como a todo artista, le gustaría que la gente la reconociera, que así como ella reconocía esa obra de Velásquez por su forma de pintar, también la reconocieran por su técnica y su estilo para pintar.

















(Amanecer sin ti - Lucía Duque)

Seguimos caminando por otras salas del museo. Me guió a través de miles de cuadros hasta que llegamos al que quería mostrarme, El duque de Pastrana de autor desconocido. La tieera natal de los artistas tiene influencia sobre su obra, el entorno que los rodea se impregna en sus cuadros como una prueba fehaciente de su procedencia. Lucía me habló de sus cuadros, de la influencia que Colombia ejerce sobre ella, a pesar de la distancia siempre la ha llevado en su corazón y eso se ha reflejado en sus obras, con colores muy llamativos, usando elementos de las costumbres colombianas. El baile, la cumbia, el vallenato, las frutas, son pedacitos de nuestra cultura que se ven en la obra de Lucía, se puede apreciar la alegría de su patria en cada una de las pinceladas.




















(El son de la maye - Lucía Duque)


Reiniciamos nuestro recorrido. Debíamos darnos prisa porque El descendimiento de Van der Weyden nos esperaba. Su fascinación por ese cuadro es la sensación de vida y movimiento que tiene, como si el Cristo fuera a caerse de un momento a otro. Viendo esta obra no pudo evitar comentarme sus preferencias religiosas, cómo las personas a veces dejan caer a Jesús de sus corazones en vez de asirlo fuertemente para que se quede con ellos, y me confesó que, de cierta forma, su pintura es una alabanza a Dios.





(Más allá de los sueños - Lucía Duque)



Llegábamos al final de nuestro camino, se hacía tarde y las 7 horas de diferencia se hacían notar en el semblante de Lucía. El museo estaba a punto de cerrar y era necesario llegar a un último cuadro, Las tres gracias de Rubens. Algunos artistas son altruistas, tratan de devolver algo de lo que las personas les brindan, a través de fundaciones o de alguna ONG buscan ayudar y dar el mensaje que la gente no logra captar en sus obras. Lucía ayuda precisamente en una ONG de Málaga llamada Fantasía en lagunillas, que busca brindarles un lugar a niños pobres, en su mayoría inmigrantes o de ascendencia gitana, donde puedan aprender cosas nuevas y no estén en la calle expuestos en peligros. Así como Las gracias entregaban dones en la época mitológica, así busca Lucía a través de su don llevar un poco de alegría y darles herramientas a esos niños para que salgan adelante.

El fuerte sonido de las rejas del museo cerrándose nos indicaba que era momento de despedirnos, su sonrisa virtual era cautivante y guardaba la promesa de un próximo encuentro. Miles de kilómetros nos separaban, pero sabía que en ese momento nos habríamos dado un abrazo, el acostumbrado beso en cada mejilla y cada uno habría tomado el camino de vuelta para su casa. Por el contrario, nos despidió un movimiento borroso de su mano moviéndose de un lado a otro mientras decía hasta pronto.






(Museo de El Prado)

sábado, 18 de abril de 2009

Dime

Dime que hay detrás de tus ojos
que esconde esa mirada inocente
esa máscara de sonrisas fingidas
Dime que se oculta en los pliegues de tu alma
quiero saber que estoy buscando.

Dime lo que sientes
que piensas cuando dejo caer palabras en tu mente
a que velocidad late tu corazón si me acerco.
Dime que padece tu alma
para brindarle la cura de mis abrazos.

Dime que despierto he besado tu boca
que no fue un sueño tocar tus labios con los mios
que no ha sido una broma del cruel morfeo.
Dime que no es mentira
que he tocado tu esencia con mi lengua.

Dime lo que quiero escuchar
susúrrame al oído unas cuantas mentiras
acaricia mis sentidos con verdades a medias
Dime que me amas aunque no sea cierto
engáñame para ser feliz por un instante.

Dime que sueñas conmigo
con un lugar donde sólo existimos los dos
un lugar creado para amarnos.
Dime que nuestros cuerpos se encuentran en sueños
lejos de cualquiera que pueda perturbarnos.

Dime que me impide entrar en tu corazón
los obstáculos que cuidan tu fortaleza
las barreras que no me dejan entrar a tu vida
Dime como derrotar al can Cerbero
ese monstruoso carcelero que oprime tu amor.

Dime a que le temes
cuales son tus peores temores
los miedos que asedian tu alma
lo que no te permite ser feliz
Dime que soy el que puede liberarte.

miércoles, 24 de septiembre de 2008

Quédate

Para mi musa

Quédate entre mis sábanas
cuando el sol se asome en el horizonte
y los pájaros te despierten con sus cantos.
Quédate a mi lado amor
ocupa tu lugar en mi cama vacía.

Quédate conmigo en los días de lluvia
sin hacer caso de los nubarrones
en los días que el cielo presagia tempestad.
Quédate bajo mi paraguas princesa
bajo el ala de mi amor que te protege.

Quédate cuando mi alma se agrie
cuando el ácido de mi amor te corroa
y la amargura de mi alma te abrume.
Quédate cuando me infecte con mi propio veneno
porque la dulzura de tu amor es mi única cura.

Quédate aunque no te lo pida
aunque sientas que el amor está gastado
si sientes que mis palabras son vanas y mis caricias frías.
Quédate cuando menos lo merezca
porque será cuando más lo necesite.

Quédate sin importar las palabras
sin que interese lo que mi boca diga
ni lo que mi mente haga para alejarte.
Quédate a escuchar lo que dice mi corazón
cada latido que grita tu nombre.

Quédate para silenciar a los necios
para callar las voces de los ignorantes
los que creen que no podemos estar juntos.
Quédate para amordazar su envidia
para demostrarles que mereces ser feliz conmigo.

Quédate entre mis brazos
disfrutando las mieles de mis besos
soportando las embestidas de mi pasión.
Quédate a disfrutar el fuego de mi deseo
la llama que te hace vibrar de amor.

Quédate a disfrutar de los días
a sentir como se desvanecen entre las caricias
como fluyen por la fuerza del amor
y desaparecen condenándonos al olvido.
Quédate para vivir a tu lado cada día como si fuera el último

martes, 23 de septiembre de 2008

Tengo

Para mi musa


Tengo para ti un espacio en mi corazón
una parcela donde puedas construir una fortaleza
un castillo donde habites hasta el fin del mundo
Tengo para ti un hueco sin fondo ni forma
un vacío infinito que sólo puede habitar tu amor.

Tengo reservado un pedazo de cielo para los dos
lleno de estrellas que alumbren nuestros días
con lunas y planetas que dancen en derredor
Tengo guardado un universo alterno
un lugar donde la única regla sea amarnos.

Tengo miles de historias que aún no se han escrito
anécdotas que esperan por ti para ser vividas
cuentos que exigen que tu seas la protagonista
Tengo la epopeya de nuestro amor sin escribir
y una imaginación fértil para que vivas muchas vidas.

Tengo un caballero de dorada armadura
un héroe dispuesto a enfrentarse a tu peores miedos
dispuesto a entregar su sangre para salvarte del sufrimiento
Tengo para ti un simple hombre mortal
pero dispuesto a hacer posible lo imposible por verte sonreír.

Tengo una vida llena de aventuras para ti
de territorios aguardando ser explorados
un camino que espera ser recorrido
Tengo un destino que nos ha unido con muchas circunstancias
y una vida entera para demostrar que no se equivoca.

Tengo un amor inmenso encerrado en un cuerpo pequeño
doscientos seis huesos para soportar tus penas
varios órganos para aguantar tus dolores
Tengo una masa amorfa que sólo siente por ti
una arcilla que espera tus manos para ser moldeada.

Tengo una casa en la costa francesa
la promesa de amarte hasta la eternidad
las ganas de hacerte feliz todos los días de mi vida
Tengo la palabra de un Dios misericordioso
la seguridad de poder adorarte hasta la inmortalidad.

Tengo la esperanza de que me brindes una oportunidad
una tenue luz que ilumina la oscuridad de mi alma
la tonta idea de que al final saldré vencedor en la lucha por tus besos
Tengo la ilusión de que algún día mis deseos se cumplirán
pero es un simple truco de magia, algo que nunca será.

Tengo sueños que quisiera hacer realidad a tu lado
caricias que te hagan comprender lo que siento
miles de besos esperando por tu dulce boca
tiempo para demostrarte que esto no es sólo un cuento
Tengo el resto de mi vida disponible para vivirla junto a ti.

lunes, 16 de abril de 2007

Otra vez

Otra vez te las ingeniaste
encontraste la manera de herirme
la forma de llegar hasta mi fortaleza
Otra vez te convertiste en un ariete
un vil artilugio para destrozar mis defensas.

Otra vez saqueaste mi castillo
quebraste las murallas que lo protegían
las barreras que le permitían soportar tus embestidas
Otra vez hiciste lo que mejor sabes
robar corazones descuidados.

Otra vez estabas al acecho
agazapada esperando la ocasión propicia
escondida tras tu cara de bondad ilimitada
Otra vez te arrastraste entre la maleza
ocultándote de mi permanente vigilancia.

Otra vez burlaste la custodia de cerbero
te escabulliste por la puerta trasera
te colaste por la rendija como una mala noticia
Otra vez usaste tus artimañas
hechizaste mi alma para que no te olvidara.

Otra vez me cogiste con las defensas bajas
con la guardia en descanso
formando imágenes con las nubes
Otra vez infectaste mi corazón
con tu amor enfermizo y ponzoñoso.

Otra vez te valiste de viejos trucos
de sucias y escabrosas artimañas
viejas tretas de tiempos inmemoriales
Otra vez usaste técnicas nuevas
para terminar siendo la embaucadora de siempre.

Otra vez me vulneraste
descubriste el modo de colarte
hallaste la forma de quebrar mi corazón
romper los pedazos que apenas armaba
Otra vez encontraste la forma de darle un nuevo significado al dolor.

Llegaste

Llegaste a mi sin yo desearlo
con tu alma desnuda
con tu cara de niña ingenua
Llegaste con ganas de que te amara
sabiendo que en mi corazón no tienes cabida.

Llegaste buscando cariño
tratando de encontrar un tesoro oculto
buscando un amor que no has perdido
Llegaste creyendo en milagros
en la idea de atraparme en un descuido.

Llegaste hambrienta
con ganas de devorar mi alma
deseando alimentarte con mi esencia
Llegaste agotada, escuálida
pero solamente encontraste un cuenco vacío.

Llegaste por inercia
queriendo sentir lo que nunca has sentido
lo que ningún hombre te ha hecho padecer
Llegaste por un golpe de suerte
que mas parece obra de la desgracia.

Llegaste tranquila, segura
confiada de que podrías doblegarme
creyendo que sería fácil capturarme
Llegaste presumiendo tu victoria
y te fuiste abatida por las derrotas.

Llegaste con la intención de quedarte
para usurpar un espacio sin dimensiones
para despojarme de los sueños tranquilos
Llegaste con la fuerza de una ventisca
arrastrando penas y temores fríos.

Llegaste sin quererme como soy
tratando de amoldarme a tus caprichos
escrutando la manera de malear mi espíritu
la forma de convertirme en un ente sin voluntad
Llegaste queriéndome sin querer quien era.

jueves, 12 de abril de 2007

Volverás

Volverás pero sólo serás una voluta de humo
serás el pálido reflejo de lo que algún día fuiste
el espejismo defectuoso de la mujer amada
Volverás escondida tras una máscara
camuflada en la certidumbre de lo conocido.

Volverás, pero aún no creo que sea cierto
será como otras veces, atrapada en mis sueños
una broma del cruel Morfeo
Volverás algún día de mi vida
pero todavía no ha llegado ese momento.

Volverás sin prevenirme de tu llegada
tratando de atraparme en un descuido
de capturarme con el corazón abierto
Volverás con la esperanza de enmendar tus errores
con la intecnción de volver al tiempo de la cometa.

Volverás para recuperar lo que dejaste olvidado
recogerás las risas los abrazos los besos
las caricias que alguna vez me entregaste
Volverás por los recuerdos de lo que nunca fue
las imágenes arrancadas de lo que no debió ser.

Volverás algún día sin volver
sólo vendrá tu sombra a recuperar lo olvidado
a recoger los pedazos de un corazón débil
Volverás sin saber que he cambiado
sin saber que no soy el mismo.

Volverás a mi cuando ya me haya marchado
cuando no importe la magnitud de tu arrepentimiento
cuando la herida ya haya cicatrizado
y nuestro amor sólo sea un vago recuerdo
Volverás a mi cuando ya no necesite que vuelvas.

miércoles, 21 de marzo de 2007

El Hombre que se quedó a vivir con Morfeo


Cierto día despertó en un sueño. No sabía cómo ni porqué su realidad era ahora controlada por su inconsciente. Estaba en un cuarto de paredes blancas, infinitas, iluminado por una luz que provenía de todos lados y a la vez de ninguno. Estaba atrapado en el momento previo al sueño. Seguramente su mente estaba trabajando en la forma de dar rienda suelta a los deseos durante largo tiempo reprimidos, tal vez buscaba la forma de vengarse por muchos años de encierro, años de olvido y claustro. El hombre parpadeó y la escena cambió, caminaba por una playa bañada en un mar de aguas tranquilas y cristalinas. El sol desde el horizonte enviaba cálidos rayos que morían en sus pies con las olas. Detrás, en la estera abierta, estaba recostada alguna chica aprovechando los últimos rayos del ocaso. Cuerpo perfecto, bronceado de surfista hawaiana pero como suele ocurrir en los sueños no podía ver su rostro, sabía que era la modelo que había visto en el noticiero la noche anterior, trataba en vano de recordar su cara esculpida por un prestigioso cirujano plástico. Nuestro hombre pensó que recordar una cara era lo menos importante cuando se tiene al frente un cuerpo hermoso que desea pasar el ocaso retozando.

Así siguió nuestro hombre durante un tiempo, disfrutando de un ocaso perenne junto a la hermosa modelo. Algunas veces deleitándose con el dulce sexo de carnes magras que le ofrecía su diosa, otras leyéndole algo de Kundera para acabar con el estereotipo de las cabezas vacías, claro que la única K que conocía esa cabecita fatua era la del cereal. Hasta que llegó un momento en que el hombre, en medio de retozos y lecturas echadas en saco roto, recordó un mundo en el que tenía ciertas obligaciones. Parpadeó y en ese lapso donde las pestañas se unen, la escenografía cambió. Estaba sentado en un cubículo rodeado de montañas de papeles, desde algún lugar sonaba la voz de su jefe que lo arengaba a continuar con el papeleo, en una de las paredes como si fuera la imagen de la parca estaba pegada la foto de la esposa por obligación y un chiquillo que más parecía fruto de un infortunado encuentro con el lechero. El oficinista sabía que todo ese espectáculo macabro era obra de su inconsciente, le estaba mostrando lo que le esperaba si despertaba a la realidad. No pudo evitar pensar que la vida era una cosa extraña, viscosa, que se le pegaba a la espalda y no lo dejaba mover mientras se estrellaba contra la realidad.

Al ver el futuro tan negro que le esperaba, nuestro héroe hizo lo que cualquier hombre sensato que no ve telenovelas venezolanas haría, prefirió abandonar un mundo que le resultaba ajeno y asfixiante, un mundo que lo había convertido en un autómata sin sueños ni esperanzas, y huyó hacia la playa quimérica donde lo aguardaba su afrodita ignorante, para juguetear bajo la mirada de un ocaso infinito y el vaivén de un mar cristalino. Sin querer nuestro hombre oficinista, al tomar esa decisión, nos dio a entender porque hay personas que prefieren seguir en coma y nunca despertar.

domingo, 18 de febrero de 2007

Los que sobran no bailan (crónica)

Por fin había llegado el gran día, la cartelera era explícita y no tenía razones para mentir:

Gran final del campeonato de Microfútbol de la facultad de Derecho

7:00 PM Inicio del protocolo de la final

GRAN FINAL
8:00 PM La ley VS. T.M.M.

9:00 PM Entrega de premios



Después de tanto esfuerzo, de tanto sudor derramado y de faltas recibidas la gloria estaba a solo cincuenta minutos. Todas las tardes duermo un rato para reponer el sueño que pierdo levantándome temprano, pero la tarde de ese viernes no pude pegar ojo, repasaba en mi mente una y otra vez la alineación de mi equipo y pensaba en la que probablemente iban a poner en el otro equipo, imaginé cientos de veces el desarrollo del partido y en cada uno de los finales estábamos levantando la copa con un grupo de fieles seguidores gritando nuestros nombres.

A eso de las seis de la tarde empecé a arreglarme para ir al partido, mi mamá me ofreció un sándwich pero los nervios no me permitían tragar nada. Caminé hasta la avenida tratando de recordar todo lo que había planeado durante la tarde, le metí la mano a una moto-taxi porque no quería llegar tarde a una cita tan importante. La expectativa aumentaba a medida que me acercaba a la cancha, las manos me sudaban y ya ni siquiera recordaba quienes iban ser los titulares.

El ambiente que había en la cancha era inmejorable. La multitud gritaba exaltada, la fiesta era amenizada por un espectacular picó de dos metros y justo en medio de la cancha encima de una mesa de madera estaba una espectacular copa de sesenta centímetros adornada con unas medallas que le colgaban de las asas, al lado estaba una copa más pequeña pero no era importante ni estaba dentro de nuestras aspiraciones de quedar campeones, no encajaba en el cuadro de nuestra victoria.

Se dio inicio al protocolo correspondiente, las palabras de la decana de la facultad, el secretario académico dijo algo acerca de que competir es más importante que ganar pero en el equipo no estabas de acuerdo con eso, ganar era lo único, el segundo es el primero de los perdedores y ese era un “honor” que no queríamos obtener.

La alineación era la mejor que tenía el equipo. Pipe, Turizzo, Cristian, Vichada y Bernardo eran los titulares, en la banca quedaron Nacho, Efraim y Daniel. Todos estaban motivados por ese hermoso trofeo, querían tenerlo en las manos y gritar que eran los mejores de la facultad. Apagaron la música del picó, el presentador empezó a llamar a los jugadores titulares de ambos equipos para que se formaran en el centro del campo. Sonó el himno a Cartagena, menos mal no pusieron el tropelín, se sortearon el saque y los lados de la cancha. Todo estaba listo, los jugadores se colocaron en sus respectivos lugares, los espectadores en silencio se comían las uñas esperando el pitazo inicial. Por fin el árbitro dio inicio al partido y Bernardo le pasó el balón a Cristian.

El primer tiempo estuvo reñido, con dos equipos nerviosos que no regalaban espacios y metían pierna fuerte. Cristian no le pegaba con precisión a la portería y varias veces tuvieron que ir a buscar el balón a la carretera; Bernardo se amarraba el balón al pie y lo perdía en jugadas tontas que muchas veces terminaban en jugadas de peligro; Vichada agarraba el balón y arrancaba a correr sin mirar a más nadie, con la cabeza enterrada en el piso para después patear sin precisión; Turizzo era el que más brusco jugaba, ya le habían puesto amarilla y en varias ocasiones se había salvado de ser expulsado. La atmósfera de la banca estaba eléctricamente cargada, temía decirles algo a los jugadores, no quería que sintieran presionados sino al contrario que se relajaran y se divirtieran jugando.

Para el segundo tiempo hice algunas modificaciones buscando darle profundidad al equipo y manejo de balón, por eso hice el cambio de Nacho por Vichada y Daniel por Bernardo pero fue un error rotundo porque en una jugada Nacho no volvió con su marca y Daniel no llegó a tiempo para detener el disparo, Pipe no alcanzó el balón y se metió en un ángulo. En la cancha Bernardo me gritaba que el hubiera podido impedir el gol, no sabía que indicaciones darles a los que estaban en la cancha, me agarré los cabellos buscando una solución que le diera la vuelta al partido. Esperaba que ese gol se convirtiera en el catalizador que les rellenara las baterías.

Los hinchas de nuestro curso gritaban que no importaba, que sigan pa` adelante, que el partido no ha terminado. El ánimo de nuestros seguidores nos dio fuerza para empezar a subir cuesta arriba la remontada. Los muchachos tocaban mejor, eran más ágiles y su espíritu de entrega era cada vez más visible en el campo pero el tiempo es algo que no se detiene y en ese momento estaba en nuestra contra. Los disparos se estrellaban contra los postes o el portero adversario los atajaba con facilidad. Nuestros seguidores seguían gritando para que no desfalleciéramos. Sólo quedaba un minuto en el reloj del árbitro cuando nos concedieron un saque de esquina, todos subieron en busca de un cabezazo salvador. Turizzo sacó con fuerza tratando de encontrar una cabeza amiga que le diera dirección de gol al balón pero en vez de eso unas manos ágiles de portero que convirtieron el peligro en ventaja, un contragolpe mortal que en dos toques y un disparo liquido la situación, de un supuesto uno a uno pasamos a un certero y contundente dos a cero.

El árbitro pito el final del partido, con el sonido del silbato se fueron nuestras ilusiones de campeonato. El gran campeón era T.M.M. No estaba en la mente de ninguno de nosotros la posibilidad de perder, nadie se había imaginado un cuadro donde fuéramos los perdedores y, en vez de levantar el gran trofeo y tener puestas las medallas doradas, tuviéramos que levantar un trofeo de consolación y unas medallas de “plata”. En las gradas unos festejaban, otros pegados a sus asientos no podían dar crédito a lo que sucedía, en el campo saludábamos a los adversarios en una muestra de Fair Play , hay que ser dignos hasta en la derrota pero todos preferimos ser guaches en la victoria.

No podíamos explicar que había pasado, éramos el mejor equipo del campeonato, habíamos llegado a la final invictos. Alguien a mis espaldas, como buscando una respuesta a la derrota, preguntó si alguien había tocado la copa antes del partido. Recordé la absurda creencia de que el jugador que tocara la copa de campeón antes o durante el partido le traía mala suerte a su equipo y por eso perdía el campeonato. Nunca he sido supersticioso pero sin embargo mientras el secretario académico decía sus palabras yo no me había podido resistir a la tentación de tocar la copa y menos teniéndola tan cerca. Les explique a los jugadores que eso era una tontería, que los errores que habíamos cometido durante el partido nos habían salido caros, que yo si había tocado la copa pero eso era una estupidez que se habían inventado los que perdían para justificarse. Mis amigos me miraron con recelo, algunos abrieron la boca para decir algo pero en el fondo sabían que tenía razón y por eso las volvieron a cerrar sin decir nada.

En el cuadro de la victoria los únicos que no encajaban éramos nosotros, los derrotados, sobrábamos. Nos invitaron a festejar el fin del campeonato que no importaba que hubiéramos perdido, que fresco que la próxima será, pero los ánimos estaban decaídos y no teníamos fuerzas para celebrar, no habíamos contemplado la posibilidad de la derrota y por eso nos era difícil aceptar que otro equipo obtuviera el trofeo, además los que sobran no bailan, se van a casa a dormir.